En nuestro empeño por rescatar de las sombras de la historia la compleja y sugerente figura de Josef Keller, queremos ir mucho más allá de la mera recolección de canciones sueltas y su interpretación aleatoria en el escenario para abordar, de manera integral, la vida y la obra del genio austrohúngaro, enmarcándolas en el contexto histórico en el que transcurrieron y valorando el papel de cada uno de sus ingredientes en la conformación del universo kelleriano cual tesela en un mosaico. Y queremos hacerlo con una propuesta estética irresistible: una mezcla exquisita, una fusión magistral, de múltiples disciplinas artísticas.

En efecto, el espectáculo que proponemos constituye un viaje extraordinario al pasado combinando la música, la palabra, la imagen y el silencio —sí, el silencio, ese elemento tantas veces infravalorado, pero que resulta decisivo en la comunicación humana, particularmente en la expresión artística—; una magnífica forma de revivir unos años apasionantes de la cultura europea y de recuperar el deslumbrante legado de un compositor maldito mediante la adaptación e interpretación de la música de este, la lectura dramatizada de algunos fragmentos literarios salidos de su pluma, y la proyección de escenas y estampas de la época y de época.

Durante la función, una atmósfera cálida, casi onírica, envuelve a los músicos que se aventuran en el mundo de Josef Keller. Las canciones se suceden en un eje temporal que muestra la evolución del personaje a través de sus viajes y vivencias, y se complementan con los pensamientos más íntimos de su autor gracias a la voz de un narrador que nos sumerge poéticamente en ellos.

La inclusión de una cuidada antología de sus diarios y cartas no solo ayuda al público a descubrir algunos de los pasajes más significativos de la biografía de Josef Keller, sino que también ilumina la intrahistoria de cada composición, es decir, las particularidades y el modo en que el vienés concebía cada una de las piezas musicales a las que vamos dando cuerpo en la representación.

La puesta en escena se enriquece, además, con diversas proyecciones audiovisuales que hemos elaborado utilizando tanto fuentes primarias de la segunda mitad del siglo XIX como materiales originales diseñados, interpretados, grabados y editados por nosotros mismos.

Formatos                   

  – Josef Keller: la historia de un músico maldito

Es la representación más compleja y completa de cuantas desarrollamos: aquella en la que todos los niveles artísticos que integran el proyecto, más un cuidado y elegante decorado, se entrelazan armónicamente para revivir la vibrante odisea de Josef Keller. En ella intervienen cinco músicos y un actor. Este formato está pensado, principalmente, para su puesta en escena en teatros de mediano aforo dotados de los recursos técnicos apropiados.

  – Josef Keller: conciertos de salón

Durante siglos, y hasta principios del XX, los pequeños conciertos de salón fueron muy típicos en toda Europa. Josef Keller asistió, precisamente, a los últimos años dorados del género, antes de que la difusión de fonógrafos y gramófonos, así como el desarrollo de la cultura de masas, le condujeran al ocaso. Por ello, y atendiendo también a condiciones espaciales y técnicas más limitadas que las de los teatros anteriormente mencionados, adaptamos el espectáculo a este formato, reduciendo la escenografía y/o el número de intérpretes. Está pensado, básicamente, para su puesta en escena en pequeños centros culturales, museos, salones y cafés.

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